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Ineficiente combate
al narco...
*Una entrevista con Luis Almanza, investigador de la UNAM,
experto en temas de narcotráfico.
   
 
Por Ernesto Alonso López Uriarte, PERIODISTA.
Para el experto sinaloense en investigación de temas relacionados al narcotráfico, Luis Astorga Almanza, las burocracias que combaten a las redes del negocio de estupefacientes, son cada vez más ineficaces y crean el efecto contrario de lo que buscan.

En entrevista, asegura también que ni por razones políticas, los militares mexicanos debieran estar a la cabeza en la lucha antidrogas de nuestro país.

El también Doctor en Sociología por la Universidad de la Sorbona de París, e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, propone replantear el paradigma punitivo que rodea a el asunto y opina que la administración Fox es más eficaz relativamente que ninguna otra antes, en cuanto a la captura de líderes de los cárteles de traficantes, pero que eso no implica “la reducción del negocio”.

Así mismo, cuestiona la política prohibicionista que sobre las drogas tiene ya 90 años, impuesta por los Estados Unidos a los países del mundo; y que de acuerdo con sus estudios, impulsa como discurso en asunto de seguridad nacional, la administración del ex presidente gringo Ronald Reagan; discurso que se mantiene hasta nuestros días y con el que discrepa.

P.-Cuando Fox era candidato a la Presidencia de México, dijo que habría cambios sustanciales en cuanto al combate al narcotráfico. ¿Es real esa afirmación, hubo cambios para luchar contra el narcotráfico, o se dejó todo igual?...
R.-Habría que separar estas cuestiones. Ha habido un mayor éxito relativo en la captura de líderes y de gente relacionada con el círculo del poder de las organizaciones más importantes del país. La administración Fox ha sido más eficaz que otras administraciones. En lo que no ha sido eficaz -y hay que decir que tampoco ningún otro gobierno lo ha sido fuera de México, incluso los Estados Unidos-, es en reducir la producción, el consumo y el número de participantes en el negocio del tráfico de drogas. No hay relación directa entre la captura de líderes o de grupos de líderes de las organizaciones de traficantes, y el logro de estos objetivos.

P.-¿Por qué no existe una relación directa entre los aspectos que mencionó?...
R.-Porque el negocio no depende de la captura... Esto puede modificar en lo inmediato, puede crear problemas en las operaciones de alguna organización, pero la capacidad de reproducción de liderazgos, la fuerza de las leyes del mercado son tales, que hacen inútiles o por lo menos, insignificantes en términos de indicadores de mercados, la captura de estos líderes. Es una lógica que paradójicamente crea lo contrario de lo que busca.

P.-Es decir, si hoy, la PGR anuncia la captura de El Mayo Zambada, ¿implicaría que en realidad la organización de El Mayo se vuelva más fuerte?...
R.-No, lo que implicaría es que la capacidad de reproducción de liderazgos de las organizaciones, por lo que se ha visto, es más rápida, que la capacidad de reacción de los gobiernos, para lograr los objetivos que busca.

P.-En cuanto a fuerzas armadas. ¿Considera que habrá repercusiones porque el Ejército Mexicano expone a sus elementos, para librar una batalla contra el narco?...
R.- No es que habrá repercusiones...¡Ya las hay, y bastante graves!... Se basan en un paradigma punitivo, donde no hay solución posible. Un ejemplo de los problemas que se ha creado el propio Estado Mexicano es al poner a la cabeza de la lucha antidrogas a la Sedena (Secretaría de la Defensa Nacional), de facto. Hablo de facto porque no ha sido modificada la legislación que le atribuye la autoridad a la PGR, para definir la política antidrogas. Entonces, de facto, han sido principalmente operativos dirigidos por Sedena. Tenemos también que el principal grupo de combate a las drogas son los GAFES, (Grupo Armado de Fuerzas Especiales, militares), un grupo importante de estos ha pasado de desertores, a las organizaciones de traficantes del Golfo, de tiempo completo. Y no sólo como sicarios, como en algunos medios se presentan; sino que ya forman parte de la estructura de mando, que eso es un fenómeno que no se había visto en el país y que no podía verse sino hasta el momento en que las autoridades deciden poner a la cabeza de la lucha antidrogas a los militares.

P.-¿Desde cuándo documenta usted que ha empezado a darse este fenómeno?...
R.-La militarización creciente de la lucha antidrogas se empieza a dar durante la Operación Cóndor; sin embargo, se da marcha atrás en poco tiempo. Es decir, durante ese período: 75-78. Este asunto de seguridad nacional será parte del discurso político en el gobierno de Reagan. Sin embargo, no es sino hasta el sexenio de Zedillo, a partir de 1995, cuando se decide hacer un programa piloto con militares a la cabeza de la lucha contra el tráfico de drogas, en Chihuahua. Un grupo piloto que es enviado a Chihuahua, supuestamente para la captura de Amado Carrillo. El grupo piloto dura 9 meses en operación, sin lograr su objetivo; y posteriormente, se les envía a combatir la guerrilla en Guerrero. Además de este fracaso del inicio de la militarización de la lucha contra el tráfico de drogas, en el gobierno de Zedillo también se nombra a varios militares a la cabeza de delegaciones de la PGR, en el norte del país; o como sub procuradores. Después, a finales del sexenio de Zedillo, se da marcha atrás en esto y luego de ciertos titubeos de la administración Fox inicialmente, a través del Grupo de Transición en Seguridad y Justicia, que propuso el retiro de las fuerzas armadas de la lucha antidrogas, Fox al nombrar al Procurador, hace exactamente lo contrario, de lo que le propuso su equipo de transición. Es decir, nombra a un militar a la cabeza de la PGR, a un general; algo que nunca había sucedido en la historia de los dirigentes de la PGR, aunque sí ha habido militares a la cabeza de la oficina principal de la lucha antidrogas en México, antes de que la PGR tomara en sus manos esa situación.

P.-En ese sentido, el Ejército señala que hace su trabajo de combate al narcotráfico. ¿Qué opina?...
R.-De facto, está dirigiendo la política sobre drogas, del país.

P.-¿Es ilegal?...
R.-Hay una discusión sobre la prioridad de dos artículos constitucionales; o sea, la jerarquía o la importancia, ¿no?... El artículo que le da atribuciones al Presidente para echar mano de las fuerzas armadas, en caso de que así lo considere necesario; y el artículo que menciona las atribuciones de la Sedena, donde se menciona claramente que las fuerzas armadas no pueden ser empleadas en actividades policiacas, pues sólo pueden ser utilizadas en caso de guerra y el estado de guerra sólo puede declararlo el Congreso.

P.-¿Y en peligro de seguridad nacional?...
R.-El argumento de la seguridad nacional es reciente. En México, este argumento ha sido prácticamente ausente. Esto se empieza a trabajar desde 1986 a la fecha, porque es durante el gobierno de Ronald Reagan, cuando éste decide que para los Estados Unidos los asuntos de tráfico de drogas, son asuntos de seguridad nacional. En función de esa doctrina, varios países, entre ellos México, asumen que el asunto del tráfico de drogas, debe ser también considerado de seguridad nacional. Pero, ni el gobierno de De la Madrid, ni Salinas, ni con el gobierno de Zedillo donde se da la transición, llegan a las últimas consecuencias de esta lógica. Es decir, considerar al tráfico de drogas como asunto de seguridad nacional, implica automáticamente poner a la cabeza del combate a las drogas, a las fuerzas armadas. La institución garante de la seguridad nacional, son las fuerzas armadas. La doctrina de seguridad nacional en México, está en pañales; entonces, no se puede argumentar con base en la Constitución que es un asunto de seguridad nacional; se puede argumentar por razones políticas, pero no por razones constitucionales.

P.-¿Aprueba que se use a las fuerzas armadas en la lucha contra las drogas, por razones políticas?....
R.-No, de ninguna manera, porque eso implica automáticamente meter a las fuerzas armadas y el asunto del tráfico de drogas en México, es de seguridad interna, de seguridad pública, pues; pero no, de seguridad nacional. ¿Por qué?...Porque si asumimos que el asunto del tráfico de drogas es un asunto de seguridad nacional, como sí lo es en Colombia donde se pone en jaque al Estado Colombiano, y hay que decir que el Estado Colombiano no controla su territorio y nunca lo ha controlado; y en la actualidad, la guerrilla controla por lo menos la mitad del territorio colombiano, que no es el caso de México. En nuestro país, los traficantes, lo que han tenido últimamente y que está en relación directa con el resquebrajamiento del sistema político posrevolucionario, es una mayor autonomía respecto del poder político, del cual dependieron desde sus inicios a principios del siglo 20, hasta fechas relativamente recientes. Entonces, esa autonomía relativa es lo que estamos viendo, pero no es un poder ni siquiera equivalente ni superior ni paralelo al Estado Mexicano.

P.-¿Doctor, de acuerdo a sus estudios, ni siquiera encuentra usted indicios de que estemos yendo hacia allá?...
R.- No, porque cuando un Estado, independientemente del partido político que gobierne, tiene un control de las fuerzas armadas, como lo tiene el Estado Mexicano, no hay organización de traficantes, ni en el escenario eventual de una unión de todas las organizaciones de traficantes existentes en México, y además no sólo hipotética, sino impensable, dadas las contradicciones entre ellas; ni siquiera tienen la capacidad de las fuerzas armadas mexicanas. Entonces, eso hace que la retórica que relaciona el asunto del tráfico de drogas, con el asunto de seguridad nacional, no tenga fundamentos; por lo menos no, en México.

P.-¿Es parte de la propaganda de este gobierno y de los gobiernos democráticos?...
R.- No viene de este gobierno, por eso te insistía anteriormente. Viene desde el sexenio de De la Madrid.

P.-El Gobierno de Sinaloa creó la Unidad de Fuerzas Especiales para combatir el narcomenudeo y para inhibir también la venta de drogas a menores de edad. ¿Qué opina sobre este tipo de acciones?...
R.- Mientras no se modifique el paradigma punitivo, lo que va a suceder es que la burocracia relacionada con el combate a las drogas se va a incrementar cada vez más. No hay absolutamente ningún indicio de una modificación de las tendencias del mercado de las drogas ilícitas, en el sentido de disminución. Hay por lo menos estabilidad en el consumo de cierto tipo de drogas, pero hay incremento en el de otras. Entonces, por donde lo veas, no hay –y estamos hablando a nueve décadas de los inicios de la prohibición-, no hay ningún indicio de que esto se vaya a modificar; al contrario, la tendencia es hacia el crecimiento y la expansión del negocio de las drogas en otras partes del planeta, donde el consumo ni la producción, eran tan importantes. Por eso, quienes salen beneficiados con el mantenimiento de esta lógica punitiva son tanto los traficantes, porque van a seguir en el negocio, el cual seguirá siendo rentable; como las burocracias que se dedican al combate de las drogas, porque la necesidad de tener burocracias de este tipo es más creciente, cada vez más ineficaces y eso crea una sensación falsa de seguridad, ante la población, aunque algunos gobernantes más lúcidos, saben que esto no tiene ninguna eficacia; sin embargo, no hay que olvidar que los políticos duran 3 ó 6 años en el poder, en este país, dadas las reglas políticas; entonces, ellos piensan en esos términos. No piensan en modificaciones más profundas en la sociedad. Y además, como no hay reelección, pues tampoco. Los tiempos de la política son muy cortos. Los tiempos sociales son largos y la necesidad que hay para modificar varios aspectos relacionados con las drogas en una sociedad, son necesariamente tiempos largos.

P.-La PGR ha informados de sus aparentes golpes al narcotráfico y los cárteles de las drogas. ¿En qué me beneficia a mí, como ciudadano, este tipo de acciones, des de su punto de vista?...
R.-La gente, la sociedad, puede tener la percepción de que se está actuando conforme a las leyes vigentes y crearle la sensación de una mayor seguridad; pero, para que la gente reflexione en esos términos, pues hay otra serie de pre condiciones que tienen que ser llenadas. Ahora, lo que la gente percibe en la vida cotidiana es que a pesar de eso, a pesar de la existencia de esas leyes y de que conforme a esas leyes, eso debería suceder, eso no sucede, porque la gente está viendo el otro lado de la moneda. Es decir, se captura a los líderes, ¡qué bien!...Se les mandó a la prisión, ¡qué bien!... Pero, ¿dónde está la reducción de la producción, del consumo; dónde están los programas de prevención, dónde están las condiciones que permitan tener opciones de trabajo de economía legal?...La gente no aisla una cosa u otra, sino que reacciona en función de una serie de factores que son necesarios cubrir, para tener esa sensación, ¡por lo menos!, de seguridad. Sensaciones psicológicas. Una cosa es la sensación de seguridad y la otra, la seguridad real. Y las dos pueden ser importantes en una sociedad.

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